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La Capital del Foklore Peruano, por su inmensa variedad y riqueza
de expresiones folklóricas, comienza su agitado mes de
Febrero con la Celebración de la Virgen de la Candelaria,
que es la más importante del Departamento, inmediatamente
seguida por la Semana Turística de Puno y el Carnaval Puneño,
fiestas esperadas durante todo el año.
Para
los carnavales, la gente joven ("y la no tan joven")
se reúne para ensayar la Marinera y la Pandilla de Puno.
Antiguamente
las cholitas invitaban a jóvenes de sociedad a bailar con
ellas como su pareja, ellos aceptaban pero como se avergonzaban
un poco se tapaban la cara bajándose el ala del sombrero
sobre los ojos y se enrollaban mucha serpentina en el cuello para
tratar de taparse la cara, por eso hasta hoy en dia, los bailarines
se ponen mucha serpentina en el cuello.
La
cholita en cambio iba muy orgullosa usando sus mejores galas y
ondeando al aire su pequeño pañuelo blanco. Su pollera
de color llamativo, contrastaba con un hermoso mantón,
y usa un pequeño sombrero negro y muchos ganchos multicolores
en el pelo para sujetar sus largas trenzas adornadas con listones.
Ahora las señoras lucen polleras y mantones con garbo y
coquetería. Es una danza mestiza que ha subido en la escala
social, pues se representa en muchas agrupaciones culturales de
renombre en Puno, como LAPAFIT (fundada por el Dr. Carlos Cornejo),
Agrupación Valcárcel y otros, que la han convertido
en una danza de exibición.
Se
presenta en el coliseo la noche del último Viernes de Febrero.
Luego salen a las calles a bailar seguidos de su propia estudiantina
(conjunto musical) cada cuadrilla de danzarines que compone de
alrededor de 30 a 50 parejas que bailan entusiasmadas y son agasajados
con comida y bebida por los vecinos. Luego de completar su recorrido
por clubes, calles y plazas danzando incansablemente se retiran
a rematar la fiesta bailando hasta el amanecer en su propio local
o en la residencia de alguno de sus integrantes.
Al
amanecer se retiran a descansar para salir de nuevo a bailar en
las calles la noche siguiente (sábado en la noche) Los
bailarines ponen una cuota para pagar por la música y por
la comida y bebida del último día de Carnaval, o
Día del Remate. El público se agolpa en las calles
para aplaudir su paso y muchos entusiastas se unen a la danza
aun sin el típico atavío. Los diferentes pueblos
de los alrededores bailan cada cual su propia danza de carnaval,
cada una con su propio atuendo y música e instrumentos
mucicales, pero todos tienen en común el entusiasmo y la
alegría, la abundancia de comida y bebidas alcohólicas.
Entre ellas la gente del campo que vive en la ciudad ha respondido
a la marinera y pandilla típicamente de ciudad, con la
"tarcada", que es danza que los indígenas bailan
al ritmo de la "Tarcas". Las tarcas son unos grandes
instrumentos de viento muy sonoras, como quenas grandes de madera.
Las cuadrillas de pandilla y las tarcades se cruzan a veces en
las calles, para el disgusto de los primeros, pues el sonido de
las estudiantinas, elegante y delicado, se ve opacado por el estuendo
de las Tarcas.
  
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